domingo, 15 de febrero de 2015

La vida en Re (Capitulo 3)

Bajo la ciudad de los palacios

Como todos los días, en el momento en el que la ciudad de los palacios comienza a dejar paso al alba, y las tonalidades rojizas dominan el cielo. La calma se ve interrumpida por la inapelable presencia del sol saliente exhibiendo su brillo omnipotente sobre el mundo en constante movimiento. Y todo este movimiento de sientas de personas que salen desde lo más temprano del día, incluso una veces ganándole al sol, cuando aun el cielo se ve oscuro y punteado de estrellas.

La duda incrementa para Jophiel. Él siempre se ponía a la misma hora a ver el gran espectáculo que esta ciudad daba a la vista de una simple paloma como la era él, pero en esta ocasión él se hizo una serie de preguntas: ¿Por qué toda esa gente que parece que solo se dedica a correr tras el tiempo sigue esta rutina? ¿Que tiene de especial todo, la obsesión con la agotadora luz artificial, la lucha constante por demostrar quien es mejor, toda la desigualdad de lo que ellos llaman "economía" y la frenética devastación por su querida tecnología? ¿Por qué harán todo eso hiendo en contra del orden natural incluso levantándose antes que el sol en el cielo?

La mentalidad de este pequeño emplumado se veía como la de todos los animales que vivían fuera de la ciudad, en poblados lejanos y más cercanos a la naturaleza, pero Jophiel había tomado la elección de que su vida no podría darse en el mismo lugar por siempre, él quería viajar, mas allá de las grandes montañas parlantes, y así lo hizo después de varios momentos en reflexionar. Una fría mañana salió de su pequeño nido sin avisarle a nadie de sus compañeros para adentrarse en la nube gris que le dio la bienvenida a la gran ciudad.

Jophiel llevaba ya más de tres semanas viviendo en este lugar, junto con todas las demás palomas que cagaban al filo del amanecer sobre las grandes catedrales rodeadas de smog. Después de culminar con el vuelo en parvada de la mañana, él se paraba sobre lo más alto de un gran edificio, conformante del ambiente de esta ciudad para observar curiosamente todo el movimiento de las personas. Pero en ese día pese a las preguntas que se hizo le entro una gran nostalgia de su primer hogar, ahora lo que el quería era regresar a su querido hogar encima de los grandes árboles de la montaña que hablaba por medio de las diferentes corrientes aéreas que impulsaban la vida en sus caminos predestinados.
Justo cuando el gran mar de pensamientos que llenaban su pequeña cabeza culmino, Jophiel saltó de su lugar de observación para abrir sus alas y darse vuelo hasta querer regresar a su hogar lejos de aquella bulliciosa ciudad.

Mientras comenzaba su vuelo de regreso, quiso primero dar un ultimo vistazo a este espeluznante pero llamativo lugar que alguna vez había cumplido su primer sueño, sus preocupaciones se vieron olvidadas, Jophiel solo se dedicaba a ver para abajo los pasos que marcaba cada persona, toda huella que era dejada por cada uno de todos los habitantes enmarcaba una historia en el pasado, y Jophiel le gustaba jugar con su imaginación a crear diferentes historias sobre todas las personas que avanzaban por debajo de sus puimas grises extendidas en vuelo.

Después de terminar con todos los pensamientos que tenia Jophiel enderezó de nuevo su cabeza para reanudar su vista al vuelo, además de que antes ya estaba escuchando una vos poco familiar que le gritaba algo que no alcanzaba a entender. Al mirar para enfrente vio a uno de sus compañeros de la parvada en la que vivía en la ciudad acercándose hacia él a una gran velocidad, su compañero le siguió gritando que se moviera del camino pero Jophiel aun se encontraba débilmente perdido en sus pensamientos lo que hizo que no lograra controlar su cuerpo a tiempo, provocando en menos de un segundo un impacto entre él y su compañero que no redirigió su camino.

Las dos aves después de colisionar perdieron totalmente su control cayendo desde el cielo sin poder extender de nuevo sus alas. Jophiel comenzó a agitar su cola para acomodar su cuerpo en una postura que le diera la dirección para reanudar su vuelo, trató y trató hasta que encontró la postura perfecta para extender sus alas y despegarse de nuevo de su caída.

Al elevarse de nuevo a pocos metros de tocar el suelo Jophiel volteo para ver que había ocurrido con su compañero que no parecía luchar por recobrar su postura se dio cuenta que para él el impacto fue mucho peor, ya que este descendió hasta golpear el suelo con una fuerza que provoco que muchas de sus plumas salieran volando y luego cayendo despacio sobre su cuerpo inmóvil y tremendamente torcido.

Jophiel perturbado ante esta escena no se dio cuanta que enfrente de él aun había obstáculos por sobrepasar, por lo que sin darse oportunidad de responder, él se golpeo fuertemente contra una pared perdiendo casi al instante la posibilidad de volar cayendo en el suelo, pero aun así por un instinto animal se volvió a emprender el vuelo, instantáneamente pero sin lograr distinguir todas las formas que se movían frente a él.

Después de planear muy bajo sin distinguir bien las cosas Jophiel observo una gran entrada a la que se introdujo, pero esta decencia ferozmente. Guiado por el movimiento de varias personas él siguió una ruto por la gran bajada que continuaba en esto que parecía un túnel. Jopjiel un poco desesperado trato de regresar pero se vio inmediatamente atrapado en un laberinto lleno de personas, unas caminado tranquilamente y otras corriendo empujando a todos a su paso, él no vio en ningún momento la oportunidad de aterrizar para acomodar bien su vista que seguía borrosa e impredecible. Siguió avanzando ya perdiendo de cuenta el lugar donde se encontraba, parecía que cada vez había más caminos que brotaban de la nada y descendiendo más y más para un desconocido destino que todos los hombre y mujeres que corrían y caminaban trataban de alcanzar.

Cuando logro encontrar una base de apoyo para sostener sus aun confundidas patas por el golpe se vio a aterrizar dificultosamente, golpeándose de nuevo en la cabeza y perdiendo la conciencia al fin.
Cuando abrió los ojos se asustó frente a su situación, Había unas grandes manos que lo sujetaban y enfrente de él había un joven que sonreía al verlo abrir los ojos.

-Al parecer no estaba muerta- Dijo otro joven con gestos burlones que acompañaban al tipo que sujetaba a Jophiel.

-Entonces que hacemos, la dejamos libre-

-No hay que llevárnoslo, como mascota-

-¿Cómo crees? mira a este animal, estaba medio muero cuando lo encontramos, yo no quiero que muera por nuestra causa, mejor déjalo en donde lo encontramos...-

Mientras los dos Muchachos platicaban Jophiel trato de pensar en una forma de escapar, no entendida del todo lo que hablaban sus dos captores. Mientras pensaba desesperado en como salir de ese aprieto miro a su alrededor y noto que seguía en el miso túnel por el que entro inconscientemente con paredes blancas y techos iluminados, que en su interior resguardaban a cientos de personas que hablaban terriblemente fuerte rompiendo su pequeño sentido del oído de Jophiel, además de que notaba como muchas personas más a su alrededor lo veían curiosamente como el antes lo hacia, pero estos se acercaban más. Así mismo, también había otros que le tocaban la cabeza, pero él no podía hacer nada, solo agitar su dedil pico a toda dirección que lograra encontrar

Perdido en su mente y entre los miedos que lo invadían por la terrible presencia de tantos humano, él no se dio cuenta cuando los dos jóvenes lo soltaron frente a un gran agujero que se extendía por su derecha y su izquierda, este hueco rectangular en el suelo se veía casi totalmente escuro a su vista, y noto como todas las personas se detenían frente a esta fosa con la postura de que parecían esperar algo, en esos momentos siguió viendo que la mayoría de estas personas lo miraban curiosamente.
Jophiel asustado retrocedió hasta casi caer por la concavidad, al detenerse para no descender escuchó ahora un ruido aun peor de turbulenta que la vos y gritos discordantes de todas las personas, era un zumbido, y al voltear hacia la derecha vio como se aproximaba entre la fosa a gran velocidad algo similar a una caja metálica gigante de color anaranjado, él asustado emprendió de nuevo su vuelo espantando y moviendo a todos los hombres que lo rodeaban.

De nuevo sobre todos, voló hasta el máximo cansancio pero no encontraba ninguna salida, todos los caminos parecían solo descender y descender, sepa solo dios la profundidad de aquel lugar repleto hasta la más desconocida esquina de la fragancia abrumadora de todos los seres humanos atrapados igual que él en ese lugar.

Las horas fueron pasando lentamente mientras Jophiel seguía tratando de encontrar la abertura de terrible caverna asfixiante, temerosa e insegura. Mientras él seguía volando iba cada vez más se iba cansando, la fuerza de sus pequeñas alas ya entorpecidas por la gran cantidad de golpes que había recibido estaba terminando, sentía que si se detenía alguna de las personas que la veían con curiosidad y desprecio desde el suelo la atraparía como aquellos jóvenes que por extrañas razones le decidieron dejar en libertad, tal vez solo seria para que se enfrentara a esa peor situación terminal en nervios.

Después de viajar desesperadamente perseguido por muchas personas que deseaban agarrarlo sepa para que fines, Jophiel en su desesperado escape se vio en medio de un gran túnel casi totalmente oscuro solamente iluminado por pequeñas lámparas de colores llamativas que hipnotizaron durante unos instantes a Jophiel que al observar que ya no había ninguna persona debajo de él se prostro plácidamente en el suelo lleno de pequeñas rocas que dificultaban un poco su estadía en el piso.

Esos momentos de perdida mental en los que él se vio entrado se perdieron cuando de pronto de una de las entradas del túnel vio como se aproximaba de nuevo una de esos grandes cubos de metal con grandes luces que lo resplandecieron durante varios minutos, que de igual manera tenían grandes ruedas en la base que se acoplaban perfectamente a los extraños rieles que se colocaban
sobre la gran capa de rocas debajo de los pies de Jophiel. Ante este ser mecánico y monstruoso que gemía con un timbre espeluznante agudamente grueso que represento una amenaza para él, en un tiro desesperada volvió a volar dejando a un lado las luces hipnóticas y acelerando alejándose del terrible tren que parecía perseguirlo amenazándole con su terrible rugido.

Cuando el túnel oscuro termino vio de nuevo los caminos iluminados menos profundos repletos de personas que lo miraban curiosamente, por lo que decidió avanzar hacia estos, caminos que eran totalmente diferentes a los que se encontraba antes. Aun volando avanzó alejándose del túnel oscuro para seguir buscando la salida que no perecía existir.

Al cabo de varios minutos de inexhaustible búsqueda se dio cuenta de que aquellos túneles se vaciaban cada vez más, la cantidad de personas ya estaba disminuyendo, por lo que decidió buscar un lugar en donde ya no había nada de gente para descansar, pero después de pasar varios segundos notó que en una esquina alejada había una persona acostada cubierto con una manta azul y vestido de un pantalón de mezclilla arrugado y sucio.

Con un poco de curiosidad y al ver que los caminos ya se encontraban solitarias, Jophiel avanzó hacia aquel hombre tirado, al cual no se le veía el rostro por la manta sucia que lo escondía a toda claridad.
"Estará muerto" se pregunto él, y en ese momento Jophiel se acordó de su amigo Lelahel, con el cual choco esa misma mañana, justo antes de penetrar en la dichosa cueva testigo de su agonía. "Que será de él" se seguía preguntando, entonces regresaron a su vista las imágenes del momento en que Leahel choco con una fuerza aterradora, recordó como sus plumas caían con lentitud pacifica sobre su cuerpo inmóvil.

-¿Qué sucede aquí? ¿Quién se encuentra ahí? escucho unas pequeñas pisadas- Habló en vos alta el extraño hombre que descubrió su rostro delgado y cubierto de una delgada capa de mugre oscura.

El hombre volteo desesperado hacia todos los lados buscando y haciendo la misma pregunta hasta que vio a Jophiel.

-¡Ha¡ solo es una pequeña paloma- Gritó con alivio el hombre, cubriendo de nuevo su cuerpo sin ninguna preocupación.

Mientras, Jophiel se quedo parado a menos de una distancia de un metro extrañado por la rara actitud del vagabundo, cuando escucho que el hombre comenzó a roncar, él se acerco sigilosamente para acostarse junto a la manta azul que parecía brindar calor para el terrible frio que se sentía en aquellos túneles.

-He estado aquí desde hace muchos meses, dentro de este vagón- comenzó de nuevo a decir el hombre sin perder la postura acostada en el suelo, - No se exactamente como ocurrió, pero algo es seguro, en este lugar uno solo come dulces, chocolates y salvavidas, ya estoy arto de todo eso, me gustaría encontrar algún día la salida de este lugar-

Jophiel extrañado por lo que decía el hombre se alejo buscando otro refugio, poco sabia sobre el lugar que se encontraba, y no quería permanecer ahí, pero ya no podía continuar, las plumas de sus alas reprochaban a aullidos un segundo de descanso, por lo que perdiendo el temor a ese vagabundo se acerco de nuevo a su manta azul, mientras todas las luces se apagaban marcando que ya era de noche.

La oscuridad domino, y Jophiel perdió rápidamente la conciencia para entrar en un placido sueño recobrando todo lo ocurrido en aquel día, mientras por encima de dichos túneles, la ciudad de los
palacios se vio de nuevo en calma, con pocas luces en las calles y con una gran luna rodeada de pequeñas nubes grises y estrellas diminutas con un brillo impresionante. La noche había gobernado de nuevo, solo para destinar de nuevo la llegada de un nuevo día, lleno de todo tipo de posibilidades, girando en una frecuencia circular que mareaba la mente humana y animal, en un ciclo interminable, que termina y se renueva, imperturbablemente.

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