El extraño aparato
La fría mañana se elevaba por lo largo de las montañas resplandeciendo entre las pequeñas gotas del rocío de las hojas verdes que dan signo del inicio del verano en la región.
Pablo se encontraba caminando tranquilamente por los caminos de tierra viendo salir el sol de las montañas, la sensación de frio disminuía mientras más tiempo se avistaba al brillo de fuego del cielo.Sin preocupación alguna, había acabado de salir de todos los problemas que tenia, ya no había nada de que preocuparse.
Cuando estaba caminando se encontró con algo más extraño de lo normal, aun en el otro lado del cielo se podía ver un poco de la oscuridad de la noche pasada, pero sobre estas penumbras permanecía flotando algo sumamente extraño, era otra luz que poco a poco estaba imitando el brillo del sol, no parecía nada de este mundo.
Magnificado y asustado por este avistamiento se puso a pensar en que podría hacer, él no tenia muchos conocimientos sobre el mundo exterior fuera de su campo, pero sabia que lo que estaba ahí no era algo normal, algo que tal vez nunca llegaría a entender, pero que en esos instantes lo deslumbraba con pensamientos estremecedores.
Mientras Pablo se encontraba viendo esto no se dio cuenta de que a sus espaldas había algo más que se estaba acercando, no se dio cuenta de que un ser extraño lo había visto en medio de los campos rondando por lo que decidió espiarlo, este ser podría describirse como un hombre con rasgos extraños en su rostro que lo deformaba en una especie de monstruo que vestía un traje impregnado por un color que no se podría describir ni con todas las palabras de los idiomas que existen en el planeta, solo con aterrador.
Cuando se dio cuenta de que en la calma del viento de las tierras donde estaba se estaba rompiendo por lo que parecían pisadas sobre los tallos de flores y hierbas que coloreaban de colores la vista, Pablo volteo para tratar de ver que estaba atrás de él produciendo este ruido. al tener la vista por detrás de su espalda solo pudo ver de reojo un movimiento rápido de escape de alguien o algo que se escabullía alejándose entre los abundantes tronos de árboles viejos que yacían en profunda sabiduría entre esos suelos.
Un poco asustado, él decidió perseguir a aquel ser que había viso alejarse, tal vez era una liebre que estaba comiendo, y al notar su presencia corrió hasta su madriguera, así que tal vez podría encontrar el origen de donde salen estos animalillos que se alimentan de sus cosechas, pero lo que encontró solo reafirmo sus pensamientos sobre la extraña luz que ahora había desaparecido del cielo con la veracidad de los terribles truenos que caían en ese poblado en épocas de lluvia.
Tras haber corrido mucho guiándose solo por el ruido que hacia este animal mientras se alejaba desesperadamente de él, Pablo decidió sentarse a descansar, aun sentía entumidas sus piernas, no quería esforzarse mucho, por lo que mejor decidió en esos instantes llevar a sus perros por el camino que ya había seguido para que ellos encontraran la madriguera de liebres. Hundido en estos pensamientos tampoco se dio cuenta de que entre las ramas lo observaba de nuevo este ser, pero ahora, Pablo si noto esta extraña sensación que tenia desde niño, un presentimiento insólito que le indicaba que alguien le veía. Volteo rápido mirando sobre su hombro derecho para ver que cosa lo estaba observando desde lejos, pero al ver a este ser callo arrodillado asustado por los extraños colores que vestía este hombre que rápidamente e imposiblemente se levanto del suelo montado sobre un extraño aparato que controlaba con sus manos. Este aparato ya en los cielos se volvió una luz igual a la que ya había visto antes por el cielo, pero esta vez estaba más cerca.
Con los pies doblados y las rodillas recargadas en el frio suelo, Pablo se quedo inmóvil al igual que la luz que permanecía sobre él, deslumbrándolo terriblemente. pasaron varios minutos, y ninguno de los dos aun se movía, Pablo no creí lo que estaba viendo, su mente estaba inundada por cientos de pensamientos tratando de explicar lo que evitaba. No era nada normal, no era algo humano
De pronto, se estremeció más al escuchar que el hombre, si es que podría llamarse así, que montaba la luz estaba comenzando a hablar, pero no lo hacia en vos alta, este estaba comunicándose con él desde su mente. El ser hablaba en una lengua extraña, tal vez no conocida por ningún hombre, pero increíblemente Pablo logro entender lo que le decía. Aun más asustado, recargo su cabeza en el piso perdiendo de vista esta luz en el cielo que parecía descender hacia él, pero no le indicaba que le iba a hacer daño, por esos momentos.
Pablo, después de permanecer en el suelo con los ojos cerrados y la cabeza entre sus pantorrillas se levanto, con mucho temor abrió los ojos y se dio cuenta de que entre el azul del cielo y el blanco de las nubes aun se encontraba esta luz, mucho más lejos que antes, pero el hombre que la dirigía seguía hablándole.
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