miércoles, 1 de abril de 2015

Atazagorafobia (Parte 3)

III.OSCURO RITUAL

   Todo lo más extraño comenzó a ocurrir el día 17 de febrero del 2018, recuerdo perfectamente la fecha porque esa fue la primera vez que la vi desde el 27 de abril del 2015.

  Desperté tirada en el piso de una casa ajena, a todos lados estaban los demás tipos con los que recuerdo, despertaba en fiestas extrañas en las que bebíamos y nos drogábamos; ellos parecían estar dormidos en el suelo.

   Me levante del piso e inmediatamente sentí que no tenía ropa interior, solo una negra falda que me cubría muy poco los pies, aún más arriba de las rodillas,  y una playera de hombre, igual totalmente oscura. Tenía terribles dolores de cabeza.

   Camine cuidadosamente evitando pisar a los demás para no despertarlos hasta llegar al sanitario de la casa, ya dentro de esta pequeña habitación que olía fuertemente a tabaco recobre un poco mejor mis fuerzas, pero también sentí un nuevo cambio, ¡ya podía controlar mis acciones!  Además ya no sentía la otra presencia extraña que me reconfortaba con felicidad infinita en mi cabeza, por lo que decaí en una realidad terrible, vacía y cruda.

   Asustada me mire al espejo y recordé como vestía el día anterior, con mis grandes botas y la misma falda que portaba, pero con otra blusa. Pero eso fue en mi antiguo presente.

   Antes de salir del baño me quite la playera negra, sin importarme que no portara ya nada encima. Al querer salir mire mi espalda desnuda por el espejo del baño y note un extraño tatuaje que recorría mi espalda hasta mi brazo izquierdo que tenía una estrella muy extraña, pero no le tome seria importancia, por lo que voltee y crucé la puerta.

   Al estar de nuevo en el lugar donde desperté me sorprendí al notar que ninguno de los presentes se había movido, nerviosa sacudí la cabeza del chico más cercano a mi esperando a que me respondiera, pero este no hacía nada, al fijarme bien, note que no estaba respirando. Aún más asustada busque ropa interior para cubrir mi cuerpo desnudo, en esta búsqueda me descubrí que todas las personas que me rodeaban no respiraban, nadie se movía, nadie hacía algo, al parecer todos estaban muertos.

   Para mi desgracia comprobé que yo era la única persona viva. Los horrores más grandes se hicieron presentes cuando descubrí que algunos de ellos sangraban por la cabeza, otros por grandes y terribles cortadas en sus manos y pecho, y lo peor era que unos no tenían ojos, solo cuencas vacías y sangrantes, o descubrían su boca abierta sin dientes.

   Al terminar de vestirme de la mejor manera posible salí de aquella casa contrayendo dolorosamente en mi pecho los gritos que quería soltar, pero no lo hice, solo por temor. A base de los pocos recuerdos que tenía corrí a través de las calles hasta llegar a mi casa, la cual tenía la puerta abierta. Al entrar en esta mire a mis padres sentados en el sillón de la sala principal que se sorprendieron al verme. Antes de darles la oportunidad para que ellos me dijeran algo avancé hasta mi habitación para encerrarme y tratar de recobrar un poco mis sentidos, en ese momento, recuerdo que comencé a llorar.

   Todo el pavor incrementó los días siguientes, pero lo resumiré así:

   18 de febrero 

   Ese día, después de un breve regaño por parte de mis padres a causa de mi ausencia la noche pasada en la casa, me volvía a encerrar en mi cuarto en donde descubrí que debajo de mi cama alguien había dejado una gran cantidad de fotos. Ver estas imágenes fue de las peores cosas que he decidido hacer, ignorando la forma en que llegaron a ese lugar.

   Todas las fotografías reflejaban, cada una, el rostro de todos mis amigos con los que desperté el día anterior, estas fotos se veían que fueron tomadas como yo los encontré, sin vida.

   Temerosamente las regrese al lugar donde las encontré, y nunca quise enseñárselas a alguien, era espantoso solo ver los rostros de todos los chicos muertos.

   19 de febrero

   Ya dentro de la escuela, cuando supere el horror de los sucesos anteriores, note que todos hablaban sobre un asesinato de todos los jóvenes, esta noticia resonó durante varias semanas. 

   Como no tenía ideas concretas de cómo era todos mis compañeros, ni de cuales eran mis clases, ni mucho menos de donde debía de ir, me vi obligada a preguntar a los profesores y a algunos compañeros la información que fuera necesaria para llegar a mi salón.

   Realizar esto se me complico demasiado, no tenía mucha capacidad ni la seguridad para hablar, además, todos me miraban con horror, tal vez por todas las fechorías que había realizado cuando mi cuerpo era controlado por ese otro ser, o quizá también porque yo era la única que "conocía" a todos los jóvenes que encontraron muertos hace dos días.

   En la tarde, cuando salí del colegio, me eche a correr hacia mi casa, ya que note que unos profesores ajenos a  me vigilaban y parecían seguirme. No quería hablar con nadie, no sabía nada de lo que en realidad había ocurrido.

   Cuando estaba oscureciendo, me encerré en mi cuarto sin hablarles a mis padres. Tampoco ellos lo hacían, eran muy indiferentes con migo, no sabía con exactitud todo lo que antes había hacho, pero por como ellos me trataron, creo que fue lo suficientemente malo para perder su confianza.

   2de febrero

   Este día, cuando desperté me encontré con que había dos patrullas policiacas afuera de mi casa, estos al parecer llegaron desde la madrugada y estaban esperando a que me despertara, como siempre recordaba hacerlo, a las 5:20 de la mañana.

   Al darme cuenta de eso trate de avisarle a mis padres que seguían dormidos; cuando se despertaron se sorprendieron mucho al ver mi comportamiento, hasta mi madre me dijo que me descubría muy diferente que hace unos días. Mis padres y yo salimos a recibir a los policías que con mucha amabilidad, más de la que recuerdo haber recibido en mi vida, me pidieron que atestiguara sobre el suceso del asesinato múltiple de todos mis "amigos" de los cuales no tengo muchos recuerdos.

   No quería contarles la verdad sobre lo que ocurría en  en esos momentos, era poco probable que la creyeran, por lo que solo dije que todos estábamos tomando y, por una fuerte de dosis de drogas que desconocía, me desmaye y perdí la conciencia antes de que sucediera aquello que les quitó la vida. Al principio no me creían, los datos de la investigación de los cuerpos mantenían la aclaración de que en todos los cuerpos no se encontró ningún tipo de droga consumida justo antes de su muerte. Además me comentaron con aterradoras sospechas sobre , que en muchas de las heridas de los cuerpos con golpes y cortadas, había rastros de mis cabellos, saliva y sangre.

   Estuve todo el día encerrada en las oficinas de la estación policíaca donde me hicieron todo tipo de preguntas, al principio no entendía por qué me seguían pidiendo testimonios si no recordaba nada de lo ocurrido, y les refirmaba casi a llantos que no sabía nada sobre su muerte, pero después de analizar bien supuse que ellos me tenían ahí no como una testigo, si no como una sospechosa del asesinato. El resto del día lo pase aun en ese lugar ya sin hablar con nadie. En la noche me llevaron a mi casa pero los oficiales la mantuvieron en vigilancia sin descanso todas las horas de la madrugada.

   En todo el momento que estuve en mi casa mis padres no me hablaron, ni siquiera se atrevían a mirarme.

   21 de febrero

   En la mañana, sin momento de descanso me levantaron de nuevo para llevarme a la estación de policías en donde me presentaron con una psicóloga, que si no mal recuerdo, su nombre era Miranda, recuerdo la primera impresión que me dio, me saludo con una sonrisa que me hizo sentir segura, aunque ya era grande de edad, solo un poco más pequeña que yo en cuanto estatura. Ella me dijo que me someterían a unas sesiones psicológicas para tratar de sacar toda la información pasible sobre los acontecimientos de ya cuatro días antes.

   Miranda resulto ser al final poco amable, y en varias ocasiones me llego a gritar al pedirme que hablara sobre todo lo que lograra recordar, mis esperanzas de encontrar calma en ella terminaron después de la primera sesión. Las sesiones con ella eran muy intensas, en ocasiones casi lloraba por el miedo que ella me causaba con sus palabras, las más fuertes que haya escuchado, eran directas y peligrosas para mi salud mental, Miranda me llego a insultar también en muchas ocasiones. Siempre que las sesiones se llevaban a cabo había por lo menos dos policías dentro o fuera de la sala cuidando que no escapara o hiciera otra cosa.

   Siempre que terminaban las cesiones los policías me llevaban a la estación en donde ahora me tenían bajo vigilancia constante. La situación no se movió de estas circunstancias hasta cuatro días después, cuando entre la desesperación, tanto de Miranda que ya no quería hacer esas cesiones gratis porque le costaban mucho, aunque fuera para ayudar, como la de los policías que apetecían resolver todo el caso; me decidieron someter a una sesión de hipnosis, ya que consiente no podían sacar más que las mismas palabras que tenía sobre lo que recordaba y lágrimas.

   El 25 de febrero, aun del 2018, desperté después de que la psicóloga Miranda junto con otra colega que me sometieron a hipnosis aplaudiera para decirme en el subconsciente que ya era hora de despertar. Al abrir los ojos sentí la misma sensación que tenía cada vez que entraba en conciencia mientras el otro ser controlaba mi cuerpo y me movía a voluntad, sin poder traer recuerdos concretos pero si las emociones a las que fui sometida.

   Miranda junto con la otra psicóloga, llamada Lucia me miraban aterradas pero también curiosas. Sin decirme nada me dijeron que tenían que revisar las grabaciones de lo que dije y que podía regresar con los policías. En la tarde, mientras estaba en la celda de ventanas de cristal me dijeron que ya podía regresar a mi casa.

   Temerosamente entre a mi casa en donde estaban mis padres hablando con uno de los policías que me interrogaba mucho, un poco asustada me quede de pie sin respirar ante los tres esperando un regaño por parte de mi padre o mi madre o quien decidiera comenzar, pero en lugar de eso recibí una sorpresa cuando sentí que ellos me abrazaron y me decían con algo de amor desde lo más profundo de su corazón que me habían extrañado.

   Después de un corto y emotivo momento el policía salió de la casa ya sin decir nada. El resto de la tarde casi no hable con mis padres, me sentía muy extraña con los dos, como nunca los conocí bien pese a mi situación corporal que sufrí, se me hacía indiferente su existencia.

   Al día siguiente, 6 de marzo, de nuevo me llamaron a la estación donde me habían mantenido tanto cuestionándome, pero ahora para explicarme la razón por la que me dejaron libre, la cual fue mucho más aterradora de lo que esperaba.

   Cuando me hipnotizaron Miranda y Lucia comenzaron a hacerme las mismas preguntas que me hacían cuando estaba despierta, pero esta vez las respuestas eran diferentes.

   No recuerdo bien como era lo que decía en la grabación, pero lo resumiré con los puntos más extraños e importantes. Mi vos mientras permanecía en sueño hablando comenzó a decir que hace unos tres años, después de que cumpliera los quince años, un ser entro en , borrando todos mis anteriores recuerdos acontecidos antes de ese momento, y ese era el que controlaba todas mis acciones, cosa que era verdad y estaba consciente de que ocurrió.

   Tras explicar esos momentos de los cuales ya hable, cuando despertaba en medio de situaciones terribles sin el poder de hacer nada, comencé a decir en estado hipnótico que el nombre de aquel ser era Baphomet, que en sueños me contaba su historia, que él es un demonio muy poderoso que me había otorgado un don para gozar mi vida en estado de excitación eterna mientras él hacia lo que quería con mi cuerpo. Después de explicar esto repetí muchas veces que era mentira lo que me decía ese espectro.

   Cuando termine estas explicaciones, comencé a decir que en la noche del asesinato de todos mis compañeros, ellos querían hacer un ritual oscuro para invocar a este mismo ser para que les otorgara sabiduría, pero el ritual fallo, porque Baphoemt ya estaba presente, en mi cuerpo, y este salió de  para causar todo el asesinato.

   Los policías después de mostrarme la grabación me mostraron fotos del lugar de los hachos, en donde veía la misma escena tan cruda y aterradora que nunca olvidare, me remarcaron mucho una imagen en donde descubrían en el suelo un pentagrama con detalles que formaban un rostro demoniaco que era conocido como el rostro del ya mencionado Baphoment. Después de todo el espectáculo sobrenatural también me mostraron una grabación que encontraron oculta de forma misteriosa en el sótano de la casa, que registraba como dentro del lugar, enfocando a un espacio completo en donde estaban todos los chicos que ahora estaban muertos y yo rodeando la estrella, el video no tenía audio, por lo que no se lograba entender muy bien las acciones al principio. Tras varios minutos con las imágenes de lo que era el proceso del ritual para llamar a dicho demonio se ve como uno de los participantes, que no se encontró su cuerpo en la escena del crimen comenzó, a golpear a todos sin razón aparente alguna. En la pantalla se veía que él era el que cometió todo el acto, y a  solo me golpeo una vez para dejarme tirada, luego me comenzó a quitar la ropa para vestirme con las únicas prendas que recordaba tener la mañana que desperté en ese lugar, al terminar con migo tomo una cámara y comenzó a acomodar a todos para tomarles fotos, para después limpiarle suavemente las heridas para que aparentaran estar dormidos, al terminar todo ese acto tan enfermo salió corriendo del lugar con la cámara.

   Al terminar esta cinta el policía me mostro otra en donde se veía al chico corriendo por las calles, luego corriendo hacia mi casa para entrar a mi habitación por la ventana y luego salir sin descubrirse cuál fue la misión que llevo a cabo.

   En ese momento entendí todo lo ocurrido, aun así tenía muchas dudas, ¿Por qué no me mato ese tipo como a todos los demás? ¿Por qué me cambio la ropa? ¿por qué les tomo foto a todos? y principalmente ¿Por qué hizo todo eso? Esas fueron dudas que quedaron al aire.

   Antes de retirarme del lugar de nuevo el policía me mostro unas fotos que encontraron en mi cuarto, que aparentaban ser las que el chico tomo, y que yo no quise enseñar a nadie.

   Estando ya fuera de la estación otros gendarmes le avisaron al que me mostro todas las fotos y grabaciones que ya habían encontrado al muchacho que cometió todos los actos, escuche que decían que al parecer se había suicidado cortándose las venas y tirándose por una barranca notan lejos del lugar donde vivo. Estremecida de horror me retire tratando de no pensar en lo ocurrido. 
Ya en mi casa mis padres me recibieron, tal vez no alegremente, pero si con satisfacción de verme dentro del hogar, ellos me dijeron que ya sabían todo lo que había ocurrido, y aunque lo que yo dije en estado hipnótico no ayudo casi en nada en la investigación del crimen, pero dio un poco de valides a mi inocencia. Me conmovía al ver que me decían que ellos temieron mucho la noche que no estuve, como igual me remarcaron que ya no querían verme de nuevo con personas que me metieran en peligros como esos. Feliz, les dije que ya había cambiado, no quería que creyeran la verdad, además sabía que no lo lograrían hacer, pero con dificultad de expresión les dije que todo será mejor desde esos momentos, para después levantarme de la silla donde estaba para caminar a mi cuarto y tratar de dormir un poco aunque fuera temprano.

   En la madrugada tuve un sueño bastante raro pero que dio a entender mejor todo lo ocurrido. Soñé que estaba sentada en mi cama y frente a mi había una pequeña que reconocí con dificultad como mi yo de la infancia, esta me decía que Baphoment quería desviarme del camino, para destruir mi cuerpo, por eso trataba de alejarme de los buenos modales de la vida y que con las malas acciones que cometía me llevaría a la muerte y a la de muchos más, aún más de los que ya había, pero en el ritual, en el que todos murieron, hubo otra fuerza dentro de  que lo obligo a salir, Baphoment ya casi sin fuerza entro en el cuerpo del chico que asesino a todos, pero no lo logro hacer con migo, por lo que prefería meterme en psicosis tomando las fotos de los cadáveres para dejarles en mi cuarto tratando de hacerle creer a todos que yo cometí tales atrocidades sin tener la oportunidad de decir la verdad, pero todo le salido mal.

   Cuando desperté sentí un dolor fuerte en mi brazo izquierdo por lo que corrí a ver en el espejo si no tenía ningún tipo de herida, pero este no había cortadas ni rasguños o cualquier tipo de lesión, solo mi piel blanca, entonces recordé el tatuaje que tenía la cara de ese demonio con la serpiente. ¡Había desaparecido! En ese momento me sentí totalmente liberada de ese ser, tal vez ya no sentía el mismo éxtasis cuando él me controlaba, pero me sentía en paz, y debía de aprovecharla." 

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