miércoles, 1 de abril de 2015

Atazagorafobia (Parte 1)

I. EL DIARIO

   -¿Cómo comenzar?-

   Esta era una cuestión que se hacía una pequeña niña la cual tenía en sus manos una libreta con una portada rosada hecha de un suave tallado de madera de los árboles con los cuales que se hicieron sus propias páginas, condecorada con relieves que formaban flores y tallos como un marco del esplendor a primera vista que causaba este pequeño objeto, en los que se mostraba un poco de color verde metalizado.

   Con un lápiz amarillo, destellante por la gran punta que sostenía el grafito, una pequeña goma poco usada y la más grandiosa parte de su cabeza: el conjunto de los recuerdos y la imaginación, esta niña se armaba para cumplir su propósito. Ella planeaba escribir en aquella libreta un llamado "diario", en el que se proponía a escribir todos los buenos recuerdos que se aproximaban conforme avanzaban las horas del día, todo lo que mereciese la oportunidad de permanecer en la memoria y nunca se perdiera por persistir en los renglones que ella deseaba plasmar, alejándose de la fobia del olvido.

   En ese momento ella vestía una falda rosada como su libreta y suave como su propia piel, junto con una blusa que le quedaba grande y le perdía la proporción de su cuerpo en una graciosa imagen. Sus pies se movían con fuerte frenesí por su compleja inspiración, mientras que el resto de su cuerpo permanecía totalmente inmóvil, quieto como una estatua tallada por la sabiduría de Dios sobre la vida.

   Aun así, en su estado infantil, había algo que le evitaba comenzar a trabajar en paz, ya que ella pensaba (impresionantemente a su corta edad) que si en realidad quería escribir su vida no podría empezar con un verso vacío y monótono, ella quería algo más, un buen inicio para concluir un día en un buen final.

   Las dudas que aún permanecían en ella le hicieron perder mucho tiempo, no lograba conformar en su mente lo que fuera perfecto para las primeras palabras que la introducirían en un nuevo mundo, las que la aguardarían al atravesar el duro muro de la impertinencia y el olvido para darse camino dentro de una nueva vida, la de un escritor, en su caso una escritora, en su nivel; junto con la dicha del recuerdo y la satisfacción, de no perderse nunca en el nuevo mundo que se extendía a base de violencia por las calles.

   Para el momento en que ella ya llevaba más de una hora sentada en su pequeña silla, con la mirada puesta en la primera página blanca de la libreta, con la paciencia que tiene un tigre al momento de cazar, observando amorosamente la única frase que contenía "¿Cómo comenzar?”, escuchó una vos proveniente de la cocina que se encontraba justo a la derecha del lugar en donde estaba su pequeña mesa.

   -Roxana, ven rápido- escuchó ella decir la dulce vos de su madre que se asomó por la puerta blanca de su cocina para verla en la postura en la que se encontraba con los codos extendidos a las orillas, con el torso incurvado y con la barbilla de su rostro rosado apoyado en la mesa.

   -Vamos, ¿o no quieres desayunar?- prosiguió su madre cuando termino la anterior frase, mostrado una sonrisa en su rostro producto del impacto ante la curiosa postura de su hija y su ropa fachosa.
   Roxana al escuchar la vos de su madre se incorporó enderezando su espalda para ver a su madre y sonreírle de la misma manera que ella lo hacía. Sin esperarse más, Roxana soltó el lápiz que sostenía su mano derecha para dirigir su cuerpo a los ya extendidos brazos de su madre, con la esperanza de llenarse del cariño que ella emitía.

   En ese momento, sobre la mesa solo se veía la libreta abierta con la misma frase escrita en una letra pequeña y redonda, agradable a la vista, con el resto de la página en blanco al igual que el resto de la libreta. El esplendor solar se introducía sin prejuicios por los vidrios de las ventanas reflejando dolorosamente su luz en la blancura de dicha libreta, mientras que por los ventanales se veía el mismo paisaje de siempre, uno repleto de árboles con pocas casas alrededor de las calles, aun no tan infectadas con la mancha gris de la ciudad, siempre como una fotografía viviente. 
Ese fue el último momento en que Roxana volvió a proponerse la idea de escribir en su diario, ya que su madre después al percibir la libreta rosada decidió guardarla en lo más alto de un portalibros sin percatarse de lo que sucedía con su hija, cortando su pequeña inspiración, por lo que Roxana nunca volvió a interesarse en comenzar con lo que serían los recuerdos de su primera edad: la infancia.

   Pero, ¿por qué darle una larga explicación a este sencillo suceso, que ocurrió en un día tranquilo y normal en la vida de los personajes ya escritos? ¿Por qué es necesario saber esto? Hay preguntas que uno se hace con respecto de una corta narración, dudas que tal vez no sean completadas, pero en estas situaciones se puede asegurar que siempre hay una razón para todo, solo se debe de tomar en cuenta que ante estos reparos, la imaginación es la única que da paso a los sucesos incompletos de una historia.

   Justo al mismo tiempo en esta pequeña niña se cuestionaba como empezar a escribir su diario, en otra parte del mundo, muy lejos de la ubicación de ella, en los recintos más profundos y escasos de luz por la lejanía del sol del Océano Pacifico, entre la inmensidad de las aguas tranquilas y perceptiblemente infinitas hacia todas las direcciones, bajo los movimientos continuos de todas las especies acuáticas que luchan por sobrevivir y reproducirse día a día, en lo más lejano de lo desconocido, por debajo de la tierra había nacido algo.

   Fruto de la semilla de un poder extraño oculto en la cabeza de aquella niña, nombrado por toda la sabiduría de la madre naturaleza, bautizado en nombre de Dios y todos sus ángeles y arcángeles por las nebulosas más distantes del planeta, en donde la imaginación no ha llegado alcanzar, y creado a base de la materia sagrada más poderosa que se haya encontrado en cualquier realidad y hemisferio de las potentes deidades oscuras y luminosas, omnipresentes y ausentes, inmensos y microscópicas, todo al mismo tiempo. Toda esta magnífica mezcla dio un solo resultado. 
Ese resultado fue Zhüll.

   Pero aun en esos momentos, en los que se hizo físicamente, Zhüll aún era un ser pequeño, un bebe. Aun no tenía una forma definida, solo se le veía como un punto vacío donde no existía color alguno, pero tampoco había oscuridad, solo era este ser sin sexo ni etiqueta, era Zhüll.

   Todo este increíble acontecimiento ocurrió hace ya diez años, para estos tiempos, muchas cosas ya han cambiado, desde el terreno exterior hasta lo más profundo de la mente humana común, incluyendo los pensamientos de Roxana. Los que fue para unos una pequeña pero sobresaliente niña, que se le esperaba un gran futuro prometedor, con grandes capacidades solamente limitadas por los propios muros de su imaginación e inteligencia, cambio de una forma radical, en menos de una década.

   Ahora a ella se le ve caminando con una tranquilidad y seguridad, trayendo como consecuencia una tremenda lentitud, tan sorprendente a pesar de la cantidad de problemas y compromisos que ha adquirido a lo largo de los últimos años con sus padres y con sus profesores de todas las materias que ella sostiene a cuestas en el colegio, producto de su terrible rebeldía.

   Su cabello antes descubierto como un rubio oscuro pero brilloso que era cotizado por todas sus compañeras, se ve ahora totalmente pintado y alterado por los colorantes rojos tenues y negros opacos artificiales que se ha puesto desde hace varias semanas atrás. Además este ya no está largo y bien cuidado, sino que ahora está descuidado y corto, en un estilo peculiar, definido como un quebradizo ordenado, nunca antes visto en la región donde ella vive.

   Por otra parte, su rostro rosado con rasgos finos en la nariz y labios rojos como las rosas recién florecidas en los campos a mediados de abril, en la primavera, ahora se ven diferentes y oscuros, por los labiales que compraba de dinero que les robaba a sus padres. Sus grandes y redondos ojos protegidos por largas pestañas naturales ahora se notan cubiertos por un exceso de maquillaje negro. Sobre sus mejillas coloradas, ahora cubiertas en su totalidad por un polvo blanco, se lograba apreciar la suavidad de su rostro. Además porta grandes extensiones en sus orejas y perforaciones, una en su ombligo y en la otra su nariz izquierda. 

   El increíble esplendor de su belleza natural aun domina sobre su nuevo estilo, no solo en su rostro. También en el resto de su cuerpo.

   Sus delicadas manos blancas se mueven coordinadamente con sus piernas bien formadas y cubiertas por la mitad, arriba de las rodillas, por una pequeña falda negra y en los pies usa unas botas oscuras con gran cantidad de cierres de adorno y hebillas que resuenan al chocar entre si cuando ella se mueve.

   La combinación de todo tipo de tonalidades negras y grises en su cuerpo le da el atractivo necesario para desviar la mirada de muchas personas, tanto hombres como mujeres. Unos impresionados por la perfección de sus rasgos faciales y de la composición de su cuerpo mientras que otros permanecen incrédulos en sus convicciones, que le dan un aura única y extravagante, como la canción más rara y mejor compuesta en el planeta. Mientras que otros se asustan ante su preferencia para la ropa; además de toda su postura oscura, el temor hacia ella incrementaba por parte de estas personas por un tatuaje totalmente negro donde se descubre una serpiente cubierta por una delgada capa de llamas salientes, que se extiende desde la mitad de su espalda hasta la cabeza de este reptil que sobresale en la mitad del brazo izquierdo de Roxana. Además que pegado a la deforme lengua de la serpiente hay un pentagrama en forma de estrella con los detalles del rostro de Baphomet.

   Esta es ahora Roxana, este es el nuevo presente, en donde los sueños infantiles desaparecieron en el oscuro umbral de la nueva mente moderna, en donde ya nada es igual, en donde la muerte pasó de ser temida a ser el espectáculo de a diario, y la virtud de la vida se ha olvidado. Así es ahora el mundo y Roxana es la representante del emblema de la decadencia, olvidando los milagros de su mente. 

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