LA LLAVE
La llave calló al suelo y Zigor Xononby se precipito rápidamente a esta. Su brillo era espectacular, embriagante como una sueño de sabores incomprendidos. Los latidos incrementaron, la velocidad en que se movían las manecillas del reloj indicaban un solo acontecer: metalepsis.
Zigor se levanto ante el esplendor de unos pies parados frente a él, su propietario volteaba hacia abajo con la mirada timaría y seductora, su cuerpo era cubierto por una armadura dorada y portaba una espada diáfana. Era exactamente igual que a descripción del libro, su buena postura y sus rasgos faciales, era como se lo había imaginado.
-¿Cómo has llegado aquí, extraño hombre?- Preguntó el caballero, y Zigor recordaba perfectamente como lo relucian en las suaves paginas del libro.
-No lo se, la verdad me he encontrado perdido en este lugar desde hace varios días- Él mentía, pero no sabía que más decir, no lograba recordar nada antes de que la llave callera.
-Bueno, si algo he aprendido de la vida es que toda llave abre una puerta, y por lo general detrás de cada una hay una salida, esa es la única clave.
-¿Cómo se que es verdad?
-Solo hay una forma de descubrirlo.
Inspirado por las palabras del caballero sumamente amable, Zigor metió la lleve dentro de la perilla de la puerta que se encontraba frente a él, la cruzo y por dentro divisó con destello una cama en la que, hipnotizado, calló en la modorra de la noche sin fin...
Al dormir, despertó. La cabeza le daba vueltas, pero barruntaba que ya estaba en casa, en su realidad. Se levantó. En ese momento escuchó caer el pequeño libro que le sumió en una gozosa aventura del sueño pasado. Lo recogió del suelo y lo abrió justo en donde se mantenía la lamina. Estaba en la descripción de un personaje principal, pero había algo curioso en esta, indicaba que solo el lector le podía dar un nombre, con el que lo llamaría al guerrero dorado el resto del relato.
"Se llamara Zigor" pensó y se vistió instantáneamente para partir en la anhelante percepción de las calles exteriores, salientes de la nada, como todo buen hombre curioso de conocer.
Mientras tanto, dentro del libro, el caballero destellaba ya en la búsqueda indomable enmarcada por la reina escarlata, a la que le fue usurpada uno de sus tesoros más grandes: la gema de su corona. Ella le había indicado que él era el único que la podía encontrar porque él era el único que podía atravesar las puertas adimensionales de las diferentes realidades, que lo llevarían a viajar por lugares insólitos y expuestos. Él, como el más grande de los guerreros acepto sin temor a los peligros.
En el viaje sobre su caballo de pelaje áureo como su armadura llegó hasta el alcázar de las profundas cancelas. Lugar poco visible e impalpable donde cruza de dimensiones. Los largos tallos de
las Magditas Intangibles (fantasmas de flores muertas por amor) iluminaban el lugar. El caballero cruzó solo la puerta y encontró una sala solitaria donde frente había otra puerta. Junto a esta descubrió a otro hombre con ropas extrañas que levantaba una llave del suelo. Él hablo poco con el otro hombre pero lo convenció de que cruzara la puerta con la llave que tenia en mano.
Zigor salió por la ancha puerta de su apartamento, o al menos eso intentó. Al cruzar su puerta sintió un fuerte golpe en su cabeza y despertó parado en un extraño cuarto con dos puertas. Se acerco a una de estas y la trato de abrir, entonces escuchó como una llave calló al suelo, él no recordaba nada antes de eso.
La mala suerte reinaba ese año, nada podía ganarle al mal, por más fuerte que fuera, y el caballero dorado también había sido victima de esta. La reina de la des fortuna era quien robo la gema de la reina escarlata, pero no por avaricia o iniquidad. Su único fin era atraer a dicho caballero, para que no alterara más el orden de su universo con su poder de cruzar dimensiones. Lo encerraría solamente en un universo con una maldición paradójica que lo obligaría a vivir el resto d sus días sin tiempo y sin espacio, sin oportunidad de pensar en que sucede, solo victima del hechizo que lo llevara para siempre al inicio.
Entonces el caballero nació de nuevo, escucho después una vos que le decía "se llamara Zigor" y así vivió el resto de su crecimiento, sin recordar nada de su pasado. Hasta que un día, ya en una edad avanzada, encontró un libro de fantasía, la historia extrañamente se le hacia familiar, este le hizo soñar algo extraño, un momento en que se encontraba realmente con un personaje del mismo libro.
Cuando despertó se le ocurrió que podría llamar a ese personaje fantástico como él, como indicaba el libro, y se dispuso a salir a caminar. Pero al cruzar la puerta sintió un fuerte golpe en la cabeza.
Reaccionó después parado en una sala donde vio una puerta a la que se acerco, y como hijo de una maldición, recogió la llave que recientemente había caído frente a sus pies, no recordaba nada antes de ese acontecimiento. Entonces vio entrar por una de las puertas un caballero de dorada armadura.
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