II. EXTRAÑOS RECUERDOS
Cuando la pluma de tinta azul había dejado de tocar la hoja antes blanca, solo se lograron ver letras que avanzaban como un escuadrón de incansables soldados, que en algunas partes se deformaba pero rápidamente se redirigían; todos ellos marchando a una misma dirección.
Entregando una suave sonrisa, Roxana cerro al fin la libreta rosada con satisfacción, observando las pocas páginas que contenían una saturación de letras que forman cientos de palabras diferentes que colisionaban juntas para dar sentido a lo que había escrito. Después de más de diez años de espera al fin cumplió su meta, después de que al antiguo presente se volviera el nuevo pasado y el misterioso futuro se transformara en el anhelado presente, digno de la larga lucha cometida.
Cuando Roxana se retiró de la mesa al escuchar que sonaba el teléfono para atender la llamada se vio de nuevo a la solitaria libreta postrada ahora con todo un enigma dentro de la gruesa cubierta de madera desgastada y rosada.
Por una extraña fuerza del viento esta se abrió permitiendo ver el texto escrito, este decía en su totalidad a través del largo recorrido histórico:
"¿Cómo comenzar?
La verdad ahora esta postrada ante mí, hace aproximadamente diez años que escribí la frase observada arriba de este párrafo, pero ya no podía esperar más. Quería encontrara las palabras perfectas para comenzar este diario, y sin darme cuenta ya lo había hecho con esta pregunta que plasme inconscientemente, como quiera que fuese, esto ya es una forma de iniciar.
Ahora lo que quiero comenzar no es mi vida, como tal, ya que he sentido que desde la última década algo entro en mí, que me domino borrando todos los recuerdos, aunque se me otorgo basta inteligencia, no tengo ningún buen recuerdo de aplicarla.
Después de que este libreta desapareciera de mi vista comencé a sentir un cambio total en mis gustos, todo lo veía diferente, no sé exactamente como describir esas sensaciones que predominaron mucho tiempo, pero conforme avanzaban los días presentía más y más que algo no estaba bien, pero también fui perdiendo el interés de muchas cosas.
Todos esos sucesos se intensificaron cuando tenía catorce años, es de saber que siempre a esa edad todos los adolescentes se ven prisioneros de un cambio hormonal que produce conductas terribles, que nos transforma en seres casi incontrolables, y así era yo. Pero todos estos comportamientos más extraños (aún más) empezaron justo después de cumplir los quince años; desde esa edad comienzan mis recuerdos más frescos, pero ahora voy a recobrar los momentos más extraños y memorables que me llevaron a un terrible desenlace.
Para poder describir una mejor idea le iré poniendo fechas.
25 de abril del 2015
Este fue justo el día después de mi cumpleaños quince. En la mañana cuando desperté sentí una sensación de olvido, no lograba recordar nada del pasado, me sentía perdida y solitaria.
Me levante de mi cama y mire mi cuerpo por un gran espejo, pero no sabía si la persona que se movía igual que yo reflejada en el cristal realmente fuera la persona que recordaba ser.
Después de varios minutos de impacto viendo ese cuerpo de piel blanca solo cubierto por delgadas ropas interiores azules me volví a acostar, esperando despertar de un posible sueño en medio de la cruda de una gran fiesta, y lograr recordar mi verdadera identidad.
El resto del día solo permanecí acostada sin hablar ni moverme mucho, en ningún momento llamaron a mi puerta para preguntarme algo, ni siquiera para buscarme, la soledad dentro de ese lugar me hizo pensar en varios momentos que estaba totalmente sola en el planeta, incluso me llego en ocasiones la idea de que detrás de la puerta, de las grandes paredes de madera y de las gruesas cortinas verdes de la ventana, que bloqueaban la vista de afuera, no había absolutamente nada, solo vacío y silencio, y yo estaba flotando entre la infinita soledad.
26 de abril
Esa mañana, cuando recobre la conciencia ya no me sentí sola ni temerosa, de nuevo al levantarme mire por el mismo espejo que seguía en el mismo lugar, al lado izquierdo de mi cama.
Todo seguía igual, el color de mi piel y de mi cabello, el tamaño de mis ojos y piernas y las curvas del torso.
En esta ocasión sentí que alguien movía mi cuerpo, que manejaba mis acciones las palabras que decía, pero la compañía de este ser me relajaba, me llenaba de una excitación incontenible que resplandecía y sentía en los alrededores de mi cabeza.
Desde entonces todo volvió a cambiar, no sabía bien que hacía, mis acciones eran cometidas en contra de mi voluntad, en realidad se podría decir que yo era la invasora de ese cuerpo perfecto que se postraba ante el espejo cada mañana cuando este se levantaba.
27 de abril
Cuando reaccione descubrí que me encontraba en un salón de clases que recordé instantáneamente, pero después de revisar todos los rostros perplejos frente a mí de varias personas de mi edad note al que sería el profesor de mi clase a un lado mío regañándome a gritos ahogados que no lograba comprender, yo no los escuchaba, pero no sabía que ocurría con el otro ser que estaba presente en ese cuerpo. Lo único que logre percibir en esos instantes era los rápidos latidos de mi corazón, ignorando todo lo demás.
De repente, sin poder protestar grite unas palabras que no logro recordar con exactitud pero si puedo decir que fueron largas y dejaron callado al profesor que aún tenía el rostro rojo y los cachetes inflamados por los gritos que lanzó con anterioridad. Después recuerdo haber salido del salón azotando fuertemente la puerta continuando con los gritos de protesta.
Nunca supe que ocurrió exactamente, solo recuerdo que después me encontré en otro salón más pequeño frente a los que reconocí como mis padres hablando con el profesor al que había impugnado. Los tres me miraban seriamente con enojo impregnado en sus pupilas.
Y ¿por qué rescato tanto estos acontecimientos? Porque así era mi vida diaria, solo podía recobrar la conciencia pocas veces al día descubriendo que ya me había metido en diferentes y cada vez peores problemas, pero no podía hacer nada, solo gozaba dentro de mi cabeza el nirvana en el que me introducía aquel ser que seguía controlando mi cuerpo.
Los años fueron transcurriendo lentamente, todos los días eran diferentes, siempre despertaba en nuevos escenarios y cuando esto ocurría me llegaban las memorias de las sensaciones de todas las atrocidades que ya había cometido.
En ocasiones despertaba en salones de clases con el profesor regañándome, en otras, recobraba conciencia rodeada de hombres y mujeres que vestían totalmente su cuerpo de negro, descubriendo después que yo vestía de forma muy similar que ellos. Siempre que reaccionaba en esa situación todos los demás jóvenes como yo que me rodeaban tomaban de diferentes botellas que contenían alcohol y fumando diferentes cosas que los colocaban en estados de excitación muy fuertes como en el que me veía prisionera.
Otras veces despertaba en mi cama con pequeñas y extrañas cortadas a mis manos y brazos. De la misma forma, recobraba el sentido frente a mis padres rodeada de sus voces regañándome, siempre era así, las cosas cambiaban ligeramente día a día, igual que mi cuerpo, cada mañana cuando me miraba ante el espejo descubría ligeras diferencias casi imperceptibles, pero que con el tiempo se hacían más notorias.
Como nunca miraba los calendarios ni los relojes no tenía firme la noción del tiempo, ni de la fecha en que vivía ni de las fechas que habían pasado, solo mantenía en mis memorias el inicio de estos sucesos, como ya los describí antes.
El tiempo en esos momentos era muy intenso, la memoria en mí se recobraba y se perdía hora a hora, mis acciones eran iguales y mi cuerpo ya era diferente al que vi por primera vez en esta conciencia, no sabía que era lo que quería este ser dentro de mí que lo hacía cometer acciones muy raras.
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